Cuando más es demasiado



José tiene seis móviles, tiene contratos con los tres operadores, realiza y recibe llamadas constántemente y ha llegado a escribir 300 SMS diarios. Siente una terrible angustia cuando alguno de sus terminales se queda sin batería o pierde la cobertura. Cuando esto ocurre, llega a sufrir palpitaciones y sudoración incontrolada de las manos. José es, sin lugar a dudas, un adicto al móvil.
Una patología que, según los expertos, afecta a uno de cada mil españoles, y que se encuadra dentro de las denominadas 'adicciones sociales' que afecta principalmente a jóvenes y adolescentes que establecen una relación enfermiza con la tecnología y que no son capaces de diferenciar entre el uso y el abuso.
Y en esto, como en todo lo que tenga que ver con tecnología, Japón nos lleva la delantera. En el país del son naciente donde Internet tiene una extensa implantación, se han detectado casos de personas que permanecen encerrados en sus casas y cuya única relación con el exterior es a través de la Red.

Perfil del adicto

Los psicólogos, sin dejar de reconocer las enormes ventajas que la telefonía móvil aporta a la sociedad, alertan sobre el creciente número de personas afectadas por este comportamiento desmedido que se caracteriza por la falta de control del impulso hacia este elemento de comunicación que, apuntan, produce daño social y psicológico a la persona afectada.
Lo que resulta ciertamente curioso es estudiar el perfil tipo del adicto al móvil, puesto que esta patología suele afectar a jóvenes y adolescentes debido, principalmente, que son mucho más receptivos en cuanto a innovaciones tecnológicas se refiere y que carecen del criterio adulto necesario para establecer límites a su dependencia.
Suelen pertenecer a la clase social media-alta y al aumentar la edad, frecuentemente, poseen estudios universitarios.
Los más jóvenes reciben su primer teléfono de manos de sus propios padres, que ven en el terminal un elemento de control, pero que, según los entendidos, si no se establecen ciertos límites puede desembocar en dependencia, sobre todo en quienes provienen de hogares desestructurados y que arrastran determinados problemas de relación con su ambiente social.
Esta dependencia está ligada al fracaso escolar y a la decepción amorosa lo que les lleva a sufrir un déficit afectivo y que intentan suplir de algún modo.
Inmadurez de carácter, inseguridad en uno mismo, inestabilidad y dificultad comunicativa son alguno de los rasgos que les caracterizan y que les llevan a la mentira e incluso al robo para poder costearse las continuas llamadas.
El objeto, el celular en este caso, se convierte en un sustituto de las parcelas deficitarias de la personalidad del afectado.

La educación, la clave

En este sentido, desde Proyecto Hombre, Barcelona, Oriol Esculies, director de Proyecto Joven afirma que "Es muy importante fortalecer el protagonismo en la función educativa tanto de la familia como la escuela. La labor preventiva es crucial para reducir el riesgo de comportamientos inadecuados".
Televisión, videojuegos e Internet también enganchan a los adolescentes según constataron los participantes en un seminario sobre 'Adicciones no tóxicas: El juego patológico y las adicciones tecnológicas' celebrado en la Universidad Jaume I, en Castellón, donde se apuntó la necesidad de que los padres supervisasen tanto el tiempo, como los contenidos y el uso de estos medios.
Por otra parte, el estudio "Impacto de las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) en las relaciones sociales de los jóvenes navarros", realizado en la Universidad de Navarra y que analizaba a un grupo de chicos y chicas de entre 15 y 19 años, apuntaba que, si bien el móvil es un elemento que refuerza el vínculo de la amistad, sin control puede derivar en adicción.
En dicho estudio, un 90,2% de los chicos reconocían que empleaban el móvil para enviar mensajes de texto cortos, mientras que los otros usos consistían en "hablar con los amigos" y "llamar a sus familias".
Finalmente, concluía en "la necesidad de una nueva información y formación para jóvenes, padres y profesores dentro del ámbito de las TIC, que deben convertirse en cauce de aprendizaje de participación social y de proyectos cooperativos, tanto en los centros educativos como en las propias familias.
En lo que todos coinciden es en señalar que el teléfono móvil ha sido positivo para la sociedad porque proporciona comunicación directa, movilidad y seguridad a las personas. Es su mal uso y su abuso el que resulta dañino. Así , el director de Proyecto Joven afirma "La gran mayoría de la población española utiliza bien el teléfono móvil, aunque también es cierto que no todos hacen un buen uso".
Sobre todo, es necesario recordar la necesidad de mantener siempre un comportamiento coherente respecto a la tecnología, y más concretamente a la telefonía móvil, sin olvidar que estos medios deben ser utilizados para complementar y enriquecer nuestra vida, no para arruinarla.
Por ello, para evitar caer en dependencias, y en el caso de los adolescentes, a concebir el teléfono móvil como un único puente entre ellos mismos y su entorno, se debe tener presente el principio de la educación en la responsabilidad y en el uso adecuado de los instrumentos que el desarrollo tecnológico pone a nuestro alcance. "Los adultos" -señala Esculies- "deben enseñar a hacer un buen uso, lo que no sólo significa explicar cómo se utiliza, sino supervisar y cerciorarse de que realmente sus hijos hacen un buen uso. Por eso invitamos a padres, madres y escuelas que se dejen asesorar en la intervención específica que requieren las nuevas dependencias como el abuso al teléfono móvil."

Características

Afectados: Principalmente jóvenes y adolescentes, menores de 30 años, de clase económica media-alta y con estudios universitarios.
Rasgos: Inseguridad
Personalidad inestable
Agresividad
Mal humor
Aislamiento
Pérdida de la familia como referente
Aproximación al grupo de amigos
Fracaso en los estudios
Sentimiento de soledad
Descontrol en el gasto económico
Carencia de habilidades sociales
Prevalencia de otras dependencias (abuso del Internet y de videojuegos)

Tratamientos

Cuando el problema se manifiesta, lo mejor es buscar soluciones. Algunas organizaciones especializadas en dependencias incluyen programas específicos de tratamiento de estas adicciones sociales "sin drogas".
La asociación Proyecto Hombre integra los casos relacionados con las nuevas tecnologías dentro de sus programas destinado a jóvenes y adolescentes denominado 'Proyecto Joven' en espera de abrir programas específicos para este tipo de adictos cuando la demanda sea más amplia.
Estos tratamientos se han llevado a cabo en las delegaciones que la asociación posee en Jerez y Barcelona, donde ya se han dado las primeras altas.
Por otra parte, la organización no gubernamental sin ánimo de lucro CETRAS (Centro Específico de Tratamiento y Rehabilitación de Adicciones Sociales),ubicada en Valladolid, también ha desarrollado tratamientos destinados a paliar este tipo de problemática.

Febrero 2004



 



Waycellulari un proyecto de Wayin S.r.l., e-media company, P. Iva 05025620484

Wayin S.r.l. - Wayin Iberia S.L - 2000 - 2008 © Todos los derechos reservados