Reportajes
Galileo: el mensajero sideral
El pasado 26 de febrero, los ministros de Transportes de la UE, con la vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Transporte y Energía, Loyola de Palacio, a la cabeza, dieron luz verde al 'Proyecto Galileo': una red de 30 satélites, con fines civiles, que otorgará a Europa la independencia con respecto al GPS americano. La iniciativa la llevará a cabo la Unión Europea y la Agencia Espacial Europea (ESA).
Tal vez, con la falta de dimensión que nos caracteriza a los legos en algunos temas, los ciudadanos europeos no llegamos a comprender lo que supone la puesta en marcha del programa Galileo. Casi todos sabemos ya lo que significa GPS (Global Position System) y somos conscientes de que, a través de este sistema, se pueden localizar barcos, coches en movimiento, etc. No obstante, es probable que no sepamos que GPS es un 'arma' del ejercito americano que otorga, gratuitamente, una mínima parte de su capacidad para que todo el mundo pueda disfrutar de un sistema de localización, pero que, muy conscientemente, se distorsiona (hasta 100 metros) y maneja según conveniencia de los estadounidenses, sin ofrecer ninguna garantía de continuidad.
La posibilidad de disponer de nuestra propia red satelital, con un margen de error máximo de 5 metros y 10 nanosegundos de tiempo de respuesta, supondrá disponer de una máquina potente y segura que nos dé:
- Independencia tecnológica y estratégica
- Exactitud
- Soberanía
- Un elemento más de identificación común en Europa
- Un gran avance en seguridad: navegación aérea sin visibilidad, barcos en altamar, taxis en situación de riesgo, flotas, seguridad ciudadana...
- La posibilidad, llegado el caso, de utilizarlo como sistema propio de defensa sin tener en cuenta intereses situados a miles de kilómetros del viejo continente.
- Un paso adelante en tecnología, biología, investigación y medicina.
En qué consiste
La radionavegación por satélite es una tecnología de vanguardia basada en la emisión de unas señales que indican la hora con extremada precisión. Estas señales proceden de una malla de satélites equidistantes y, cuando un receptor localiza su señal, puede medir la distancia que les separa. De este modo, basta con recibir la emisión de tres satélites para saber el lugar exacto en el que se encuentra el objeto o persona a localizar. Así, cualquiera que disponga de un pequeño dispositivo individual de bajo coste, puede conocer su posición o la de cualquier objeto móvil o inmóvil (un vehículo, un barco, un rebaño, etc.) con una precisión de un metro.
Galileo será administrado y controlado por autoridades civiles y dispondrá de 30 satélites orbitales y tres geoestacionarios (posibles) a unos 23.000 kilómetros de altitud, complementados por estaciones de tierra. A diferencia de la malla GPS, los satélites Galileo estarán en una órbita ligeramente desviada del Ecuador; de este modo, la medición será más exacta en las regiones cercanas a los polos, donde la red estadounidense pierde notablemente su precisión, lo que supone una gran ventaja para los países nórdicos europeos.
Fases y financiación
Para el desarrollo de Galileo se han propuesto cuatro fases: definición en el año 2000 - 2001, desarrollo y validación 2002 - 2005, despliegue 2006 - 2007 y funcionamiento y explotación a partir del 2008.
En contra de la idea americana, parte de los servicios de Galileo serán de pago, por eso, los estudios han demostrado que el programa resulta rentable y suficientemente atractivo para que la financiación pública deje de ser necesaria después del 2007, momento a partir del cual se esperan ingresos de 74.000 millones de euros. Sin embargo, para las fases de desarrollo y validación (2001-2005), serán necesarios 1.100 millones de euros y el establecimiento de un marco jurídico y financiero adecuado; esto es, la creación de una estructura provisional de gestión coordinada en la que participen la Comisión y la AEE, y de una estructura única de gestión definitiva que dispondrá de una dotación presupuestaria que combine todos los fondos destinados al proyecto.
Julio 2002










